ayer... a las diez y media de la noche pasé por el mcdonalds.
no, no me compré un sabroso mcflurry con caramelo (solo pensarlo y se me chorrea la boca) ni siquiera un café con helado, me compré dos ensaladas capresse. ¿ustedes sabían que mcdonalds vendía ensaladas?
llegas al parking del mc-auto y aquello huele a sodoma y gomorra ¡cuanto vicio dios mio! entramos, mi guapísima novia y yo, y la cola daba miedo solo verla. nos arrimamos para guardar turno y las parejas hablando sin ningún tipo de reparo de mcmenús, dobles caramelos, que si patatas deluxe... es más de lo que puedo soportar por mi mismo, así que: partenogénesis y a conversar con mi yo interior:
>venga, tu tranquilo, mirada al frente y, sobre todo, concéntrate en la minúscula y ridícula parte de la carta donde vienen las ensaladas... ¿estoy sudando?
>okai, plan b, miramos a los dependientes- y entonces veo el súperdesarrollado brazo del camarero y no es tenista, es de darle a la palanquita del helado... jobar....
diez hamburguesas y catorce sundaes después no veo con claridad y necesito buscar una salida a mi estancia dentro de ese antro de perdición dietética, así que veo que entran unas niñas, se dirigen a una zona de la barra donde no va ni el gato, le dan su pedido "on the marcha" y se piran de allí con la misma cara de ensalada que tengo yo, what? ¿eso cómo se hace? mi hipoglucémico intelecto me lleva a subir la vista y leo "pedidos del kiosko" ¿kiosko? y tras de mí veo una torre salvadora que con su táctil pantalla acortará mi condena por buen comportamiento. me acerco, parece fácil, toco la pantallita y me pide la tarjeta de crédito...
después de recrearme en las fotos de todos los productos que no puedo ni oler, puesto que uno solo de ellos ya representa todas las calorías que puedo ingerir al mes, pico dos ensaladitas para mí y otras dos para mi noviecita, nos miramos como se miran las amigas de carmen machi en el anuncio de activia y sin remordimientos tecleamos un suculento.... gazpacho.
salimos del restaurante en cuestión como quien acaba de atracar un banco: con la cara irreconocible, mirando hacia todos lados y una bolsa de papel con algo que no te mereces. nos subimos al coche y establecemos rumbo a villa tocino. cuando llegamos descubrimos con horror que las ensaladitas de marras son un mix de lechugas de esas que en el súper te salen setenta céntimos con un "cachopollo" y unas bolitas de mozzarella..... gracias señor mcdonalds...
en fin, nos bebimos nuestro gazpachito, nos tomamos nuestro muestrario de lechugas y vimos un reportaje sobre nueva york en la tele mientras charlábamos de otras tantas cosas, eso sí, gracias a la salsa de la ensalada de mi churri, porque si no...
la realidad es que me acosté sin hambre, pero con el alma torturada, así que creo que durante el período de desintoxicación no volveré a exponerme a situaciones tan adversas.
un blog sobre dietas, frustraciones, ansiedad, sin carbohidratos y con mucho humor.
domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
pecados capitales
hay días en los que simplemente, por mucho que te empeñes, tu estómago se niega a enviar la señal de full a tu cerebro. no hay caso. intentar paliar uno de estos días con productos de menos de 70 calorías es una tarea hercúlea a la par que estúpida, puesto que lo que reclaman años de ingentes cantidades de azúcar y grasas poli-mono-nosequé-insaturadas es una vuelta al ruedo, un último (mentira) polvito de despedida antes de la castración químico-dietética a la que se verá sometido mi cuerpo (que según he leído es mi templo) durante al menos un año para volver a encontrarme entre toda esta manta invernal que me rodea.
y sí: hoy ha sido uno de esos días. te levantas con la satisfacción de haber superado una semana de lucha contra tus instintos más primarios y resulta que hoy tu templo se empecina en demostrar quién es el que manda... por supuesto. tengo la sensación de tener un agujero de gusano, un paso a otra dimensión a la altura de mi hiato que no deja llegar la comida a mi estómago, aún sin haber descartado esta posibilidad y debido al crecimiento exponencial de mi perímetro intento controlar mis ansias de cosas ricas con una insípida latita de melocotones en almíbar light... viene a ser como si a una parturienta le cambiaran la epidural por una aspirinita...
y es que hoy, a pesar de haber ido a la compra y tener un catálogo completo de productos dietéticos/bajos en grasa/sin azúcar/etc en mi nevera: quiero pecar.
de los siete pecados capitales ahora mismo recorren mi cuerpo, como mínimo, seis, y porque no he logrado identificar la soberbia en todo esto... aunque seguro que está por ahí. ¡venga ya! ¿sabes cuántas calorías tiene un yogur? abro la nevera y me siento como en uno de esos antiguos todoa100: todo tienen menos de 100 calorías y aunque eso parezca bueno, la realidad es que el efecto que produce en tu cuerpo es como el de los cacharritos que te comprabas en las citadas tienditas: no dura.
podré comerme 150 natillas de chocolate sin grasas, sin calorías... y sin sabor a chocolate, para descubrir horrorizado que si me hubiera comido una normal me habría metido tres calorías menos de las que me metí intentando paliar con tres insípidas mentiras chocolateadas mis ansias de dulce.
la naturaleza, a la que se le supone sabiduría, no sabe lo que es un supermercado. tenemos una serie de mecanismos que nos hacen adictos a la glucosa porque es dificilísima de encontrar en el medio natural, pero mi medio natural es el lidl y ahí es facilísimo. resulta que tenemos todas unas infraestructuras especializadas: unas papilas gustativas concretas para ese sabor, una vez en nuestra boca nuestras neuronas empiezan la fiesta de la hormona sin avisar y eso nos produce euforia (¡yupi!) y para rematar nuestro cuerpo, cual judas, nos empuja a tener más hambre para aprovechar ese botín azucarado. como todavía no nos ha puteado lo suficiente, nuestro querido páncreas, ese órgano perdido que nadie sabe situar bien pero todo el mundo coincide en que "parece una hojita" (a mí se me parece más a una lengua de vaca de las que podemos ver en la carnicería) empieza a liberar insulina (sí, lo que se pincha el yayo) para poder absorber toda esa cantidad de azúcar.... ¡¿pero quién te ha dicho, puto páncreas del infierno, que quiero que me hagas eso!? ¡yo quiero que pase por mí sin pena ni gloria!, para que, como los yogures de fibra, salga de mi cuerpo sin más deleite que el de proporcionarme un momento de placer palatal. no contento con ello, el páncreas es el que decide convertir el azúcar en grasa, para tener para después (¿será catalán?) y claro, se lía a "insulinarme" el cuerpo y se pasa tres pueblos, creándome un pico de insulina, con su compañera la hipoglucemia del brazo, lo cual desata en nuestro organismo esa sensación de querer algo dulce y vuelta a empezar.
la realidad es que la naturaleza y su desconocimiento de la antropología moderna nos llevará a la extinción, porque, a saber: más o menos, los saltos evolutivos de nuestra especie ocurren cada medio millón de años, si el azúcar refinada data de hace unos quinientos o seiscientos años, echa las cuentas y descubrirás a qué me refiero.
así que aquí estoy, con mis sacia-mentiras sin azúcar intentando que mi anticuada maquinaria orgánica entienda que, a no ser que su objetivo sea crear un nuevo eslabón de la cadena evolutiva con tendencia a los vacunos, tiene que aprender a ignorarse a sí misma, hacer caso a mi adictiva cabecita y permitirme una tregua con el azúcar.
domingo, 24 de julio de 2011
De las dietas, madres y otras guerras
si uno busca en internet las fases de la desintoxicación en casi todas comentan que debe suspenderse las relaciones familiares [...] reanudándose estás como mínimo en un plazo de quince días... ¡¡¡quince días!!!
quince días en los que nadie te dice eso de te parecerá mentira, ¡pero ya se te nota! (¿en dos días de dieta? lo que he reducido son las calorías, no las neuronas...), o esa frase tan geriátrica de ay dios! el niño se nos va a quedar en los huesos ¡tanta bobería!. son quince dulces días donde nadie te dirá que a menganito le fue genial la dieta del dr "punka" o la del dr "chatkins" o que con la dieta del repollo funlanita perdió (aquí les entra una especie de ictus facial) ¡treinta kilos!.... pero.... ¿qué es un repollo? y ¿se puede hacer sopa con eso?
la realidad es que cuando uno se embarca en una dieta (con o sin repollo) aparecen de la nada miles de nutricionistas y endocrinos expertos dándote consejos variopintos y hasta pintorescos sobre como llevar de la mejor manera posible la tortura en si... claro que si lo piensas viene a ser el equivalente de los vejetes de las obras:¡a esa dieta le sobran carbohidratos!
ahora bien, de dietas te habla todo el mundo, pero ¿a cuántos conoces que vayan al médico de toda la vida a que les pongan a dieta? como máximo, el pobre hombre/mujer, cansado de mocos, hipertensiones y diabetes, te sacará una fotocopia remanida de la pirámide nutricional (¿por qué lo llamarán pirámide si es un triángulo?) y ahí tú te pones una lady gaga en tu vida y con tu poker-face le dices al fulano: okai ¿dónde van los repollos?
según la última pirámide/triángulo nutricional publicada por la universidad de harvard, hay que distinguir entre cereales buenos y cereales malos, entre grasas buenas y grasas malas, etc, etc. lo curioso de todo esto es que según dicha publicación el arroz refinado es peor que el mcflurry con doble de caramelo, sin embargo el arroz integral te lo deberías comer como si fuera panacea universal.... pero si es el mismo arroz ¡pero con cascarita!
los dietistas son como l@s adivin@s de las madrugadas catódicas de la tdt: ambos te prometen solucionarte la vida dándote esperanzas con un futuro en el que si cumples con sus mandamientos la vida te dotará de una inmensa dicha, la diferencia estriba en que mientras que los segundos te prometen que si sacudes por la casa un manojo de berros aparecerá angelina pidiéndote matrimonio, los primeros te dicen que si te lo comes te transfiguras en brad pitt. al final lo que pierdes con el dietista no son kilos, sino dinero.
lo curioso es que pese a levantarte con la boca pegajosa y tener peor color que el payaso que no se lavaba con micolor, mi vida estriba en torno a una libretita donde apunto cada alimento que cruza mis labios para ser consciente de la cantidad de comida que me entullo al día... claro que ¡vaya arma de doble filo! si veo que apunto poco al final del día me meto el atracón y si veo que a mitad del día ya no me da la hoja para seguir apuntando dejo de apuntar y esas calorías no cuentan ¡no están apuntadas!. sueño con el dulce momento en que la báscula me de un respiro y pueda coger la graciosa libretita, meterla en el inodoro y ver si tiene la capacidad de transcribir lo que he comido a lo largo del día.
así que te pones a dieta, todo el mundo opina, tu madre confunde el síndrome de abstinencia gluco-dependiente con una depresión y tú tienes que apechugar con la dieta que has adoptado y las hijas que le van saliendo en forma de súper-sopa, pastillas de alcachofa, libro-milagro o demás consejos parentales que a lo único que te ayudan es a llenar un par de hojas de la libretita porque estar todo el día hablando de comida ¡da muchísima hambre!
quince días en los que nadie te dice eso de te parecerá mentira, ¡pero ya se te nota! (¿en dos días de dieta? lo que he reducido son las calorías, no las neuronas...), o esa frase tan geriátrica de ay dios! el niño se nos va a quedar en los huesos ¡tanta bobería!. son quince dulces días donde nadie te dirá que a menganito le fue genial la dieta del dr "punka" o la del dr "chatkins" o que con la dieta del repollo funlanita perdió (aquí les entra una especie de ictus facial) ¡treinta kilos!.... pero.... ¿qué es un repollo? y ¿se puede hacer sopa con eso?
la realidad es que cuando uno se embarca en una dieta (con o sin repollo) aparecen de la nada miles de nutricionistas y endocrinos expertos dándote consejos variopintos y hasta pintorescos sobre como llevar de la mejor manera posible la tortura en si... claro que si lo piensas viene a ser el equivalente de los vejetes de las obras:¡a esa dieta le sobran carbohidratos!
ahora bien, de dietas te habla todo el mundo, pero ¿a cuántos conoces que vayan al médico de toda la vida a que les pongan a dieta? como máximo, el pobre hombre/mujer, cansado de mocos, hipertensiones y diabetes, te sacará una fotocopia remanida de la pirámide nutricional (¿por qué lo llamarán pirámide si es un triángulo?) y ahí tú te pones una lady gaga en tu vida y con tu poker-face le dices al fulano: okai ¿dónde van los repollos?
según la última pirámide/triángulo nutricional publicada por la universidad de harvard, hay que distinguir entre cereales buenos y cereales malos, entre grasas buenas y grasas malas, etc, etc. lo curioso de todo esto es que según dicha publicación el arroz refinado es peor que el mcflurry con doble de caramelo, sin embargo el arroz integral te lo deberías comer como si fuera panacea universal.... pero si es el mismo arroz ¡pero con cascarita!
los dietistas son como l@s adivin@s de las madrugadas catódicas de la tdt: ambos te prometen solucionarte la vida dándote esperanzas con un futuro en el que si cumples con sus mandamientos la vida te dotará de una inmensa dicha, la diferencia estriba en que mientras que los segundos te prometen que si sacudes por la casa un manojo de berros aparecerá angelina pidiéndote matrimonio, los primeros te dicen que si te lo comes te transfiguras en brad pitt. al final lo que pierdes con el dietista no son kilos, sino dinero.
lo curioso es que pese a levantarte con la boca pegajosa y tener peor color que el payaso que no se lavaba con micolor, mi vida estriba en torno a una libretita donde apunto cada alimento que cruza mis labios para ser consciente de la cantidad de comida que me entullo al día... claro que ¡vaya arma de doble filo! si veo que apunto poco al final del día me meto el atracón y si veo que a mitad del día ya no me da la hoja para seguir apuntando dejo de apuntar y esas calorías no cuentan ¡no están apuntadas!. sueño con el dulce momento en que la báscula me de un respiro y pueda coger la graciosa libretita, meterla en el inodoro y ver si tiene la capacidad de transcribir lo que he comido a lo largo del día.
así que te pones a dieta, todo el mundo opina, tu madre confunde el síndrome de abstinencia gluco-dependiente con una depresión y tú tienes que apechugar con la dieta que has adoptado y las hijas que le van saliendo en forma de súper-sopa, pastillas de alcachofa, libro-milagro o demás consejos parentales que a lo único que te ayudan es a llenar un par de hojas de la libretita porque estar todo el día hablando de comida ¡da muchísima hambre!
miércoles, 20 de julio de 2011
Síndrome de Abstinencia
RAE: "1. m. Psicol. Conjunto de síntomas provocado por la reducción o suspensión brusca de la dosis habitual de una sustancia de la que se tiene dependencia."
sin duda soy adicto: chocolate, fritos, donuts, papas, jugosos refritos o cualquier tipo de materialización del carbohidrato activa los neurotransmisores de mi cerebro liberando ingentes cantidades de endorfinas que a su vez me proporcionan un efímero pero satisfactorio momento de pulcra felicidad. dicho momento se hunde como las acciones de nueva rumasa (perdóname jose mª) en cuanto voy al wc y desde el último estante oscuro de mi repisa centellea... no sé cómo pero lo sabe y quiere demostrarme que mis pecados se han personificado en forma de boyante michelín. cabe esperar el milagro y se establece la conversación del miedo: mi personalidad sufre una partenogénesis (si es que se puede sufrir) y gesta una segunda voz para poder entablar un debate sobre los últimos acontecimientos:
> personalidad1: tampoco me he pasado tanto, si acaso aquel heladito del otro día
> personalidad2: ¿los bocadillos de nocilla no los contamos?
>p1: buff ¿y si he engordado mucho? no creo, ¡pero si soy vegetariano por el amor de dios!
>p2: como si las chips llevaran morcilla...
>p1: bueno, me peso, total, si he subido mucho, salgo a caminar media horita todos los días y santas pascuas
>p2: bueno, pues venga, súbete valiente, si son tres cifras ya sabes lo que hay que hacer
>p1: mido dos metros: seguro que van a ser tres cifras
>p2: claro que esas tres cifras no serán de sano músculo
así que reabsorbo mi recién creada personalidad, porque no me hace ningún bien, y me subo a la báscula... mierda, encima esta mide el porcentaje de grasa, joder ¿qué pretendes?¿hundirme? a ver, ¿que es eso? dios... en vez de treinta minutos tendrán que ser treinta kilómetros.
sin duda soy adicto: chocolate, fritos, donuts, papas, jugosos refritos o cualquier tipo de materialización del carbohidrato activa los neurotransmisores de mi cerebro liberando ingentes cantidades de endorfinas que a su vez me proporcionan un efímero pero satisfactorio momento de pulcra felicidad. dicho momento se hunde como las acciones de nueva rumasa (perdóname jose mª) en cuanto voy al wc y desde el último estante oscuro de mi repisa centellea... no sé cómo pero lo sabe y quiere demostrarme que mis pecados se han personificado en forma de boyante michelín. cabe esperar el milagro y se establece la conversación del miedo: mi personalidad sufre una partenogénesis (si es que se puede sufrir) y gesta una segunda voz para poder entablar un debate sobre los últimos acontecimientos:
> personalidad1: tampoco me he pasado tanto, si acaso aquel heladito del otro día
> personalidad2: ¿los bocadillos de nocilla no los contamos?
>p1: buff ¿y si he engordado mucho? no creo, ¡pero si soy vegetariano por el amor de dios!
>p2: como si las chips llevaran morcilla...
>p1: bueno, me peso, total, si he subido mucho, salgo a caminar media horita todos los días y santas pascuas
>p2: bueno, pues venga, súbete valiente, si son tres cifras ya sabes lo que hay que hacer
>p1: mido dos metros: seguro que van a ser tres cifras
>p2: claro que esas tres cifras no serán de sano músculo
así que reabsorbo mi recién creada personalidad, porque no me hace ningún bien, y me subo a la báscula... mierda, encima esta mide el porcentaje de grasa, joder ¿qué pretendes?¿hundirme? a ver, ¿que es eso? dios... en vez de treinta minutos tendrán que ser treinta kilómetros.
martes, 19 de julio de 2011
Decisiones
Martes 19 de Julio, 23:02 horas:
me acabo de poner un disco de Billie Holiday, le tengo aprecio, me lo regaló mi madre hace tiempo y cada vez que necesito hacer turismo por mis adentros lo pongo.... en realidad pongo casi cualquier disco de jazz que tengo, lo único que le pido es que cante una mujer.
¿no te pasa que, a veces, eres tu peor enemigo/a? a mi no sólo me pasa, sino que soy un grandioso reincidente, demasiadas ideas, desordenadas en poco espacio, ideas satélites las llamo.... porque vienen, se alejan hasta que casi han desaparecido y vuelven | y como un eclipse, no me dejan ver nada más allá. espera, la cadente y cálida Holiday susurra casi en un llanto, uno no puede evitar pensar porque sólo las cantantes femeninas, sólo las atormentadas, logran sintonizarme, atrapándome... ja! ¿te imaginas que sea un síndrome con nombre y todo?
bueno, cuando abrí este blog lo hice, como todo, sin pensar y después de tenerlo casi un año en blanco me doy cuenta que dar el paso, inundarme de algo, no cuesta, lo que cuesta es llenarlo, es tener la paciencia, aunque creo que paciencia no es la palabra... más bien es la determinación, sí, es esa, es la necesidad de decidirme por algo, algo sobre lo que escribir, contar, ¿a quién? si soy incapaz de decidirme por lo que hacer con mi vida, menos voy a saber sobre lo que escribir. entonces pasa que mi novia se va a trabajar, malo, porque por la noche se cierran las puertas por donde entra la gente y se abren las ventanas por donde se cuelan los ladrones. así que despacio, me pongo un antifaz, mi mejor ropa de caco y me dispongo, sin prisas, a robarme trozos, para mirarlos, leerlos, comprenderme un poco, porque hoy.... hoy me he puesto a dieta!
23:25 horas.
me acabo de poner un disco de Billie Holiday, le tengo aprecio, me lo regaló mi madre hace tiempo y cada vez que necesito hacer turismo por mis adentros lo pongo.... en realidad pongo casi cualquier disco de jazz que tengo, lo único que le pido es que cante una mujer.
¿no te pasa que, a veces, eres tu peor enemigo/a? a mi no sólo me pasa, sino que soy un grandioso reincidente, demasiadas ideas, desordenadas en poco espacio, ideas satélites las llamo.... porque vienen, se alejan hasta que casi han desaparecido y vuelven | y como un eclipse, no me dejan ver nada más allá. espera, la cadente y cálida Holiday susurra casi en un llanto, uno no puede evitar pensar porque sólo las cantantes femeninas, sólo las atormentadas, logran sintonizarme, atrapándome... ja! ¿te imaginas que sea un síndrome con nombre y todo?
bueno, cuando abrí este blog lo hice, como todo, sin pensar y después de tenerlo casi un año en blanco me doy cuenta que dar el paso, inundarme de algo, no cuesta, lo que cuesta es llenarlo, es tener la paciencia, aunque creo que paciencia no es la palabra... más bien es la determinación, sí, es esa, es la necesidad de decidirme por algo, algo sobre lo que escribir, contar, ¿a quién? si soy incapaz de decidirme por lo que hacer con mi vida, menos voy a saber sobre lo que escribir. entonces pasa que mi novia se va a trabajar, malo, porque por la noche se cierran las puertas por donde entra la gente y se abren las ventanas por donde se cuelan los ladrones. así que despacio, me pongo un antifaz, mi mejor ropa de caco y me dispongo, sin prisas, a robarme trozos, para mirarlos, leerlos, comprenderme un poco, porque hoy.... hoy me he puesto a dieta!
23:25 horas.
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