sábado, 27 de agosto de 2011

cine+food = perdición

anoche, como no, todos los dioses existentes (o no) decidieron que era un buen momento para poner a prueba mi, ya de por si escasa, fuerza de voluntad materializándose cada uno en un puestito de comida de su país de origen, esto es: ayer tocó enguarre en el cine+food. pero empecemos por el principio...

el cine+food es una aberración anti-dietética consistente en un cine al aire libre que se organiza en el parque de santa catalina (¿santa caloría?) en las palmas de gran canaria rodeado, como no, por unos mil puestos de comidas de todo el mundo... ya sabes por donde van los tiros ¿no?
de compañeros de batalla tenemos a los incondicionales juan y yanira (que ahora se siente mal porque hablo de ella en el blog y nunca digo nada bonito.... chica, si tu sabes que te quiero un montón) que esta vez se traen refuerzos, que como no sé si les hará mucha gracia que ponga los nombres, pasarán a llamarse nead1 y nead2 (nead = no está a dieta), amigas de la infancia de yani (que podría pasar a llamarse yaninead muajaja). el plan era bien bien sencillo: vamos a ver "origen" y pillamos algo hipocalórico  mientras contamos con la grata compañía de unos amigos... ¡ja!
nada mas llegar el olorcillo ambiental casi me deja inconsciente del placer y pienso: okai, sabías a lo que te enfrentabas, así que sé fuerte.
gracias a quien sea (porque dios no era) llevábamos prisa, pero claro, teníamos que cruzar todiiiiitas las mesas (¿cómo se pone un doble subrayado?) que había frente a los puestos para llegar a los asientos.... jijiji....snif
después de luchar por mi asiento reservado (algún día hablaré sobre por qué esas cosas sólo me pasan a mi... y éramos seis) con una señorita de un carácter extraño, que se pasó el resto de la noche luchando porque no ocupara ni un solo milímetro del reposabrazos colindante a mi asiento, decidimos, los galanes, ir a comprarlos tickets y bebidas para nuestras respectivas adoradas y cía. sorteamos de nuevo todas las mesas y descubro a mi paso un puesto de pizzas... dios.... llegamos a la caseta donde los tickets y leo el fatídico resumen: medias raciones: 3 €; ración completa: 5 €; así que cual perro de paulov agradezco tener solo diez pavos en la cartera y compro 4 tickets de un euro para refrescos (y 2 de 3 por lo que se tercie). al ratín de estar en la cola aparece un acólito de satán con una carta resumen de todos los puestos, digno, rechazo la oferta como jesús rechazó la zarza ardiente.... ¿juan? a juan ni plin, es de esos afortunados que usa los números para todo menos para contar calorías. así que vamos al puestito, compramos los tickets, y como el niño bueno que soy compro dos refrescos de cola light.
cuando nos sentamos (desde aquí pido perdón a toda la gente que se enteró de forma física de que calzo un 49) juan le pasó la carta maldita a yani y ella a su vez a rita (mi chica) y ella a mi: okai, mirar no engorda. como buen vegetariano lo primero que hago es descartar las opciones con cadáveres.... cachapas (mmmm), arepas (mmmm), tortilla española, arroces, crepes, helados.... jobar.....
en mi defensa diré que no había ni una sola ensalada en toda la bendita plaza, aunque eso no justifica que compráramos tres tickets más de tres euros....
al final la peli estuvo genial y las opciones vegetarianas se redujeron a tres: tortilla, papas arrugadas y pan de ajo, y las tres las caté.
¿que si pecamos? pues sí, pero la verdad es que no nos pasamos tanto como antaño, así que la maldita dieta está haciendo efecto, ¡me ha concienciado!

en definitiva, y para no aburrir: hoy volvemos a ir. ¡eh! que sólo es por ver si esta vez nos sale bien.... jijijijiji

edito: al final no fuimos, no sé si por miedo o porque acabamos medios raros del estómago... lo que sí hicimos fue ir a cenar a casa de yani y juan, pero ese tipo de situaciones ya las tenemos más que controladas y nos portamos como monjas!

cumplecalorías feliz

De las mil cosas que te pueden pasar estando a dieta la peor, sin duda, es estar de vacaciones. si a eso, encima, le sumamos el hecho de cumplir años durante el periodo vacacional, el desastre está servido. y como un desastre no es más que aquello que se empeña en suceder mientras tu te esfuerzas por evitarlo... ¿para qué estar con sufrimientos?
   así que, como no: he pecado padre... y ni jane fonda ni Eva nazarre podrían haberlo evitado.

y no lo podrían haber evitado porque llevo planeando este dulce (y nunca mejor dicho) momento hipercalórico como si de un plan de batalla se tratase:
1º) asegurarme de que cuento con el beneplácito del equipo oficial de censura del carbohidrato: mi novia (te quiero)
      > oye, ¿tú sabes que el día de mi cumpleños, por una extraña alineación planetaria, las calorías cuentan del revés? salió anoche en el telediario de antena3 (total, ya no tenían ningún tipo de credibilidad antes de esto)
2º) notificar al equipo oficial de mimos a granel las intenciones de obtener unos productos de primera línea hipercalórica
      > mami, que rica tu tarta de chocolate, hace tanto que no como ninguna.... (suspiro enternecedor)
3º) buscar el apoyo de las masas al golpe de estado, o lo que es lo mismo, convencer a mi hermano pequeño para que muestre un total entusiasmo con la idea de la tarta.

al final, y embriagado por el poder y las perspectivas de azúcar, me envalentono y, buscando un total apoyo por parte del sujeto novia, juego mi mejor carta:  ¿sabes que mí madre hace un pudin de manzana que te afloja el esfínter? (tooooomaaaaa)
así que, como no, el día trece vuelve a ser un día de buena suerte para mi muajajaja (risa maléfica)

amanece en la sucursal lanzaroteña de villa tocino, el día trece de agosto, con unas inmejorables perspectivas de pecado capital nº 2, a saber: la gula. despunta el día con un refulgente desayuno sin contador de calorías y me siento como la chica del anuncio de herbal escense al tener ante mi toda esa libertad, esa carta blanca... mierda: ¡debería haberme levantado antes!
al llegar a casa de mi querida madre observo con deleite que ha cumplido con el objetivo y no hay una, sino dos tartas de cumpleaños... me entra la risa tonta y oigo como se abre una especie de cajón olvidado en el fondo de mi cerebro provocandome euforia y verborrea: ¡me acabo de acordar de todo lo que me gusta y no puedo ni oler! yupi! así que sin dilación preparo un menú que haría las delicias de bud spencer... ay! lo gordito que estaba y soltaba unas hostias como panes... mmm ¡quiero pan!

sé que es una crueldad transcribir mi pecado, porque muchos de los que leen todo este desvarío están, o lo intentan, a dieta. pero si hay una cosa que tenemos que tener clarita, es que esto formará parte de nuestra vida y, seamos sinceros, una de las cosas buenas que tiene estar a dieta es ¡saltársela sin remordimientos!

lunes, 8 de agosto de 2011

vida social, días grises... futuro negro

tenemos amigos.

   ¿por qué cuando salimos con ellos por ahí lo único que hacemos es comer? vale que en este, nuestro país, lo social va de la mano con lo culinario... pero ¿y la dieta? ¿estoy condenado a insulsas ensaladas fruto de la violencia de género que los cocineros, chefs y aficionados tienen con la cocina sin salsas?
   estos últimos días han sido muy interesantes en mis andaduras dietéticas, ya que hemos reinsertado en nuestra rutina de toxicómanos del carbohidrato esa maravilla consistente en comer hipocalóricamente mientras la gente que te rodea se mete tus calorías del mes de una sentada.
   lo primero es la elección del sitio.... ¡dioses! empezamos a repasar mentalmente nuestros sitios predilectos y compruebo que me merezco todos y cada uno de los michelines que, adosados en mi ultraperiferia, se aferran a mi como okupa a edificio deshabitado. resulta que, como mucho, lo que me puedo comer de dichos lugares son las guarniciones (si no son papas fritas o arroz) o, y  aquí es donde viene lo mejor, las ensaladas.

   las ensaladas para los cocineros son ese entrante que la gente no valora y precede a la comida "de verdad", pero cuando alteras el orden de los factores no obtienes el mismo producto. el mundo se reduce a una capa desproporcionada de lechuga cortada por el asesino de texas, unos tomates que lo único fresco que tienen es el cocinero que te los intenta colar y un buen chorretón de camuflante (salsa rosa). fruto de la originalidad que derrocha nuestro querido chef podremos disfrutar del increíble sabor de un maíz dulce pasado por agua con una zanahoria rayada especialidad de la casa y ¡oh dios mío! ¿eso es un cherry?
   olvídate de las pasas, cebolla crujiente, queso burgos/feta/fresco, remolacha, melón, manzana, lechuga iceberg/rizada/hoja de roble, canónigos, brotes de lo que sea, frutos secos y demás ingredientes que, ¿cómo se atreven?, dan sabor a un plato que todos asociamos negativamente por el descuidado mimo que ponen al prepararlo.
   así que intentamos buscar un sitio donde las ensaladas sean algo más que mixtas y entonces aparece, refulgente, ¡el wok! ese bendito lugar donde todo, ¡todo! se puede hacer a la plancha, donde un vegetariano tiene más posibilidades que un ingeniero español en alemania y sobre todo: ¡¡¡no hay límite de carga!!!
  así que entramos al wok con la pareja de enfermeros amigos de la familia dejamos los bolsos y "el que dirán"  en la mesa y me lancé a por un plato gigante (no había palanganas) de verduras frescas ignorando todos y cada uno de los arroces y makis y cosas rico-riquísimas que me iba encontrando por el camino....largo camino, hasta la zona de plancha. me coloco en la fila y veo desfilar ante mi a unos cien orientales amasando y transportando sushi, makis, y demás cositas con venenoso arroz.... oye, ¿por qué están todos tan flacos si sólo comen carbohidratos? a ver si va a ser mentira esto de la dieta..... nono, saca esos pensamientos negativos de ti, apriétate el silicio o algo, pero concéntrate en los espárragos trigueros de la plancha y no mires a la guarra que, sin ningún tipo de remordimiento, te está paseando una bandeja entera de panes chinos y tallarines por la cara.
   de regreso a la mesa paso por el expositor de los helados... mierda.... y muy digno levanto la mirada, fijo objetivo y me desplazo tambaleante hasta mi sitio, pero el enemigo está en casa, ahora es cuando descubres que no todo el mundo está a dieta.... ay dios, pero por qué yanira coge cosas tan apetecibles....
   al día siguiente japochin... al otro non solo pizza.... y yo? ensaladas

domingo, 31 de julio de 2011

mc ensalada

ayer... a las diez y media de la noche pasé por el mcdonalds.

   no, no me compré un sabroso mcflurry con caramelo (solo pensarlo y se me chorrea la boca) ni siquiera un café con helado, me compré dos ensaladas capresse. ¿ustedes sabían que mcdonalds vendía ensaladas?
   llegas al parking del mc-auto y aquello huele a sodoma y gomorra ¡cuanto vicio dios mio! entramos, mi guapísima novia y yo, y la cola daba miedo solo verla. nos arrimamos para guardar turno y las parejas hablando sin ningún tipo de reparo de mcmenús, dobles caramelos, que si patatas deluxe... es más de lo que puedo soportar por mi mismo, así que: partenogénesis y a conversar con mi yo interior:

>venga, tu tranquilo, mirada al frente y, sobre todo, concéntrate en la minúscula y ridícula parte de la carta donde vienen las ensaladas... ¿estoy sudando?
>okai, plan b, miramos a los dependientes- y entonces veo el súperdesarrollado brazo del camarero y no es tenista, es de darle a la palanquita del helado... jobar....

   diez hamburguesas y catorce sundaes después no veo con claridad y necesito buscar una salida a mi estancia dentro de ese antro de perdición dietética, así que veo que entran unas niñas, se dirigen a una zona de la barra donde no va ni el gato, le dan su pedido "on the marcha" y se piran de allí con la misma cara de ensalada que tengo yo, what? ¿eso cómo se hace? mi hipoglucémico intelecto me lleva a subir la vista y leo "pedidos del kiosko" ¿kiosko? y tras de mí veo una torre salvadora que con su táctil pantalla acortará mi condena por buen comportamiento. me acerco, parece fácil, toco la pantallita y me pide la tarjeta de crédito...
    después de recrearme en las fotos de todos los productos que no puedo ni oler, puesto que uno solo de ellos ya representa todas las calorías que puedo ingerir al mes, pico dos ensaladitas para mí y otras dos para mi noviecita, nos miramos como se miran las amigas de carmen machi en el anuncio de activia y sin remordimientos tecleamos un suculento.... gazpacho.
   salimos del restaurante en cuestión como quien acaba de atracar un banco: con la cara irreconocible, mirando hacia todos lados y una bolsa de papel con algo que no te mereces. nos subimos al coche y establecemos rumbo a villa tocino. cuando llegamos descubrimos con horror que las ensaladitas de marras son un mix de lechugas de esas que en el súper te salen setenta céntimos con un "cachopollo" y unas bolitas de mozzarella..... gracias señor mcdonalds...
   en fin, nos bebimos nuestro gazpachito, nos tomamos nuestro muestrario de lechugas y vimos un reportaje sobre nueva york en la tele mientras charlábamos de otras tantas cosas, eso sí, gracias a la salsa de la ensalada de mi churri, porque si no...
   la realidad es que me acosté sin hambre, pero con el alma torturada, así que creo que durante el período de desintoxicación no volveré a exponerme a situaciones tan adversas.

sábado, 30 de julio de 2011

pecados capitales

   hay días en los que simplemente, por mucho que te empeñes, tu estómago se niega a enviar la señal de full a tu cerebro. no hay caso. intentar paliar uno de estos días con productos de menos de 70 calorías es una tarea hercúlea a la par que estúpida, puesto que lo que reclaman años de ingentes cantidades de azúcar  y grasas poli-mono-nosequé-insaturadas es una vuelta al ruedo, un último (mentira) polvito de despedida antes de la castración químico-dietética a la que se verá sometido mi cuerpo (que según he leído es mi templo) durante al menos un año para volver a encontrarme entre toda esta manta invernal que me rodea.
   y sí: hoy ha sido uno de esos días. te levantas con la satisfacción de haber superado una semana de lucha contra tus instintos más primarios y resulta que hoy tu templo se empecina en demostrar quién es el que manda... por supuesto. tengo la sensación de tener un agujero de gusano, un paso a otra dimensión a la altura de mi hiato que no deja llegar la comida a mi estómago, aún sin haber descartado esta posibilidad y debido al crecimiento exponencial de mi perímetro intento controlar mis ansias de cosas ricas con una insípida latita de melocotones en almíbar light... viene a ser como si a una parturienta le cambiaran la epidural por una aspirinita...
   y es que hoy, a pesar de haber ido a la compra y tener un catálogo completo de productos dietéticos/bajos en grasa/sin azúcar/etc en mi nevera: quiero pecar.
   de los siete pecados capitales ahora mismo recorren mi cuerpo, como mínimo, seis, y porque no he logrado identificar la soberbia en todo esto... aunque seguro que está por ahí. ¡venga ya! ¿sabes cuántas calorías tiene un yogur? abro la nevera y me siento como en uno de esos antiguos todoa100: todo tienen menos de 100 calorías y aunque eso parezca bueno, la realidad es que el efecto que produce en tu cuerpo es como el de los cacharritos que te comprabas en las citadas tienditas: no dura.
   podré comerme 150 natillas de chocolate sin grasas, sin calorías... y sin sabor a chocolate, para descubrir horrorizado que si me hubiera comido una normal me habría metido tres calorías menos de las que me metí intentando paliar con tres insípidas mentiras chocolateadas mis ansias de dulce.
   la naturaleza, a la que se le supone sabiduría, no sabe lo que es un supermercado. tenemos una serie de mecanismos que nos hacen adictos a la glucosa porque es dificilísima de encontrar en el medio natural, pero mi medio natural es el lidl y ahí es facilísimo. resulta que tenemos todas unas infraestructuras especializadas: unas papilas gustativas concretas para ese sabor, una vez en nuestra boca nuestras neuronas empiezan la fiesta de la hormona sin avisar y eso nos produce euforia (¡yupi!) y para rematar nuestro cuerpo, cual judas, nos empuja a tener más hambre para aprovechar ese botín azucarado. como todavía no nos ha puteado lo suficiente, nuestro querido páncreas, ese órgano perdido que nadie sabe situar bien pero todo el mundo coincide en que "parece una hojita" (a mí se me parece más a una lengua de vaca de las que podemos ver en la carnicería) empieza a liberar insulina (sí, lo que se pincha el yayo) para poder absorber toda esa cantidad de azúcar.... ¡¿pero quién te ha dicho, puto páncreas del infierno, que quiero que me hagas eso!? ¡yo quiero que pase por mí sin pena ni gloria!, para que, como los yogures de fibra, salga de mi cuerpo sin más deleite que el de proporcionarme un momento de placer palatal. no contento con ello, el páncreas es el que decide convertir el azúcar en grasa, para tener para después (¿será catalán?) y claro, se lía a "insulinarme" el cuerpo y se pasa tres pueblos, creándome un pico de insulina, con su compañera la hipoglucemia del brazo, lo cual desata en nuestro organismo esa sensación de querer algo dulce y vuelta a empezar.
   la realidad es que la naturaleza y su desconocimiento de la antropología moderna nos llevará a la extinción, porque, a saber: más o menos, los saltos evolutivos de nuestra especie ocurren cada medio millón de años, si el azúcar refinada data de hace unos quinientos o seiscientos años, echa las cuentas y descubrirás a qué me refiero.
   así que aquí estoy, con mis sacia-mentiras sin azúcar intentando que mi anticuada maquinaria orgánica entienda que, a no ser que su objetivo sea crear un nuevo eslabón de la cadena evolutiva con tendencia a los vacunos, tiene que aprender a ignorarse a sí misma, hacer caso a mi adictiva cabecita y permitirme una tregua con el azúcar.

domingo, 24 de julio de 2011

De las dietas, madres y otras guerras

   si uno busca en internet las fases de la desintoxicación en casi todas comentan que debe suspenderse las relaciones familiares [...] reanudándose estás como mínimo en un plazo de quince días... ¡¡¡quince días!!! 


   quince días en los que nadie te dice eso de te parecerá mentira, ¡pero ya se te nota! (¿en dos días de dieta? lo que he reducido son las calorías, no las neuronas...), o esa frase tan geriátrica de ay dios! el niño se nos va a quedar en los huesos ¡tanta bobería!. son quince dulces días donde nadie te dirá que a menganito le fue genial la dieta del dr "punka" o la del dr "chatkins" o que con la dieta del repollo funlanita perdió (aquí les entra una especie de ictus facial) ¡treinta kilos!.... pero.... ¿qué es un repollo? y ¿se puede hacer sopa con eso?


  la realidad es que cuando uno se embarca en una dieta (con o sin repollo) aparecen de la nada miles de nutricionistas y endocrinos expertos dándote consejos variopintos y hasta pintorescos sobre como llevar de la mejor manera posible la tortura en si... claro que si lo piensas viene a ser el equivalente de los vejetes de las obras:¡a esa dieta le sobran carbohidratos! 


   ahora bien, de dietas te habla todo el mundo, pero ¿a cuántos conoces que vayan al médico de toda la vida a que les pongan a dieta? como máximo, el pobre hombre/mujer, cansado de mocos, hipertensiones y diabetes, te sacará una fotocopia remanida de la pirámide nutricional (¿por qué lo llamarán pirámide si es un triángulo?) y ahí tú te pones una lady gaga en tu vida y con tu poker-face le dices al fulano: okai ¿dónde van los repollos?


   según la última pirámide/triángulo nutricional publicada por la universidad de harvard, hay que distinguir entre cereales buenos y cereales malos, entre grasas buenas y grasas malas, etc, etc. lo curioso de todo esto es que según dicha publicación el arroz refinado es peor que el mcflurry con doble de caramelo, sin embargo el arroz integral te lo deberías comer como si fuera panacea universal.... pero si es el mismo arroz ¡pero con cascarita!


   los dietistas son como l@s adivin@s de las madrugadas catódicas de la tdt: ambos te prometen solucionarte la vida dándote esperanzas con un futuro en el que si cumples con sus mandamientos   la vida te dotará de una inmensa dicha, la diferencia estriba en que mientras que los segundos te prometen que si sacudes por la casa un manojo de berros aparecerá angelina pidiéndote matrimonio, los primeros te dicen que si te lo comes te transfiguras en brad pitt. al final lo que pierdes con el dietista no son kilos, sino dinero.


   lo curioso es que pese a levantarte con la boca pegajosa y tener peor color que el payaso que no se lavaba con micolor, mi vida estriba en torno a una libretita donde apunto cada alimento que cruza mis labios para ser consciente de la cantidad de comida que me entullo al día... claro que ¡vaya arma de doble filo! si veo que apunto poco al final del día me meto el atracón y si veo que a mitad del día ya no me da la hoja para seguir apuntando dejo de apuntar y esas calorías no cuentan ¡no están apuntadas!. sueño con el dulce momento en que la báscula me de un respiro y pueda coger la graciosa libretita, meterla en el inodoro y ver si tiene la capacidad de transcribir lo que he comido a lo largo del día.


   así que te pones a dieta, todo el mundo opina, tu madre confunde el síndrome de abstinencia gluco-dependiente con una depresión y tú tienes que apechugar con la dieta que has adoptado y las hijas que le van saliendo en forma de súper-sopa, pastillas de alcachofa, libro-milagro o demás consejos parentales que a lo único que te ayudan es a llenar un par de hojas de la libretita porque estar todo el día hablando de comida ¡da muchísima hambre!

miércoles, 20 de julio de 2011

Síndrome de Abstinencia

   RAE: "1. m. Psicol. Conjunto de síntomas provocado por la reducción o suspensión brusca de la dosis habitual de una sustancia de la que se tiene dependencia."


   sin duda soy adicto: chocolate, fritos, donuts, papas, jugosos refritos o cualquier tipo de materialización del carbohidrato activa los neurotransmisores de mi cerebro liberando ingentes cantidades de endorfinas que a su vez me proporcionan un efímero pero satisfactorio momento de pulcra felicidad. dicho momento se hunde como las acciones de nueva rumasa (perdóname jose mª) en cuanto voy al wc y desde el último estante oscuro de mi repisa centellea... no sé cómo pero lo sabe y quiere demostrarme que mis pecados se han personificado en forma de boyante michelín. cabe esperar el milagro y se establece la conversación del miedo: mi personalidad sufre una partenogénesis (si es que se puede sufrir) y gesta una segunda voz para poder entablar un debate sobre los últimos acontecimientos:


> personalidad1: tampoco me he pasado tanto, si acaso aquel heladito del otro día
> personalidad2: ¿los bocadillos de nocilla no los contamos?
>p1: buff ¿y si he engordado mucho? no creo, ¡pero si soy vegetariano por el amor de dios!
>p2: como si las chips llevaran morcilla...
>p1: bueno, me peso, total, si he subido mucho, salgo a caminar media horita todos los días y santas pascuas
>p2: bueno, pues venga, súbete valiente, si son tres cifras ya sabes lo que hay que hacer
>p1: mido dos metros: seguro que van a ser tres cifras
>p2: claro que esas tres cifras no serán de sano músculo


así que reabsorbo mi recién creada personalidad, porque no me hace ningún bien, y me subo a la báscula... mierda, encima esta mide el porcentaje de grasa, joder ¿qué pretendes?¿hundirme? a ver, ¿que es eso? dios... en vez de treinta minutos tendrán que ser treinta kilómetros.

martes, 19 de julio de 2011

Decisiones

Martes 19 de Julio, 23:02 horas:

   me acabo de poner un disco de Billie Holiday, le tengo aprecio, me lo regaló mi madre hace tiempo y cada vez que necesito hacer turismo por mis adentros lo pongo.... en realidad pongo casi cualquier disco de jazz que tengo, lo único que le pido es que cante una mujer.

   ¿no te pasa que, a veces, eres tu peor enemigo/a? a mi no sólo me pasa, sino que soy un grandioso reincidente, demasiadas ideas, desordenadas en poco espacio, ideas satélites las llamo.... porque vienen, se alejan hasta que casi han desaparecido y vuelven | y como un eclipse, no me dejan ver nada más allá. espera, la cadente y cálida Holiday susurra casi en un llanto, uno no puede evitar pensar porque sólo las cantantes femeninas, sólo las atormentadas, logran sintonizarme, atrapándome... ja! ¿te imaginas que sea un síndrome con nombre y todo?

   bueno, cuando abrí este blog lo hice, como todo, sin pensar y después de tenerlo casi un año en blanco me doy cuenta que dar el paso, inundarme de algo, no cuesta, lo que cuesta es llenarlo, es tener la paciencia, aunque creo que paciencia no es la palabra... más bien es la determinación, sí, es esa, es la necesidad de decidirme por algo, algo sobre lo que escribir, contar, ¿a quién? si soy incapaz de decidirme por lo que hacer con mi vida, menos voy a saber sobre lo que escribir. entonces pasa que mi novia se va a trabajar, malo, porque por la noche se cierran las puertas por donde entra la gente y se abren las ventanas por donde se cuelan los ladrones. así que despacio, me pongo un antifaz, mi mejor ropa de caco y me dispongo, sin prisas, a robarme trozos, para mirarlos, leerlos, comprenderme un poco, porque hoy.... hoy me he puesto a dieta!

23:25 horas.