Tras unos breves minutos de reflexión lo que sí tengo bastante claro es que prefiero una relación exotérmica a un matrimonio endotérmico.
Por el principio: si entendemos que algo endotérmico necesita que se le aporte calor para su realización y que el proceso contrario es aquel que aporta calor al realizarse, es decir, es exotérmico, a mi se me antoja que hay dos tipos de relaciones que me caben en esa definición. Así pues, tenemos a esas parejas que van por la vida persiguiendo metas. La primera puede ser una alianza, o presentarse a la familia política. Quizás después venga la segunda, si la cosa cuaja y la economía te deja, y se planteen vivir juntos, así hasta el crucero de las bodas de oro-platino-diamante. Ese tipo de relación, para mi, tiene un atractivo: están predefinidas, son una apuesta segura, sabes lo que va a pasar antes de que ni siquiera lo sepan sus protagonistas....son una mierda enlatada que no te aporta nada y que, como tantas muchas otras cosas predefinidas de la vida, acaban en divorcio.
Este tipo de pareja suele tener la necesidad de conseguir todas las metas que socialmente se les imponga, sin faltar ni una, de ahí que me moleste tanto. Mi relación es de mi pareja y mía, al igual que las decisiones, metas y tiempos que nos marquemos. No necesitamos aportaciones de calor externas para sentirnos realizados, ni un diamante, ni casarnos ni no casarnos, ni el casa-coche-niño-perro, ni las fiestas de pavo y piano en Navidad. Esas parejas están tan metidas en el ciclo perfecto que su mera presencia en él causa una imperfección. No me malinterpretes. Yo quiero tener un proyecto, y dentro de ese proyecto tomaremos las decisiones que consideremos y lo mismo, al final resulta que mi proyecto es el prototipo enlatado. La diferencia básica está en que uno viene de fuera y otro de dentro.
Las decisiones en la vida, esto es algo que me ha costado aprender, vienen todas de la misma manera. Las podemos tomar utilizando nuestras propias herramientas o asumiendo las impuestas, el eterno "qué dirán" o alguna de sus variantes. Lo que intento defender aquí es precisamente la generación de pensamiento propio, de ser consciente de donde vienen las cosas.
Yo tengo una relación exotérmica, o eso creo, lejos de necesitar y exigir cosas intentamos generar ideas y proyectos diferentes, que nos completen y nos haga felices con lo que tenemos y podemos tener, lo demás es humo. Trabajamos para generar la felicidad del otro, no la de los demás. No nos importa si nuestras decisiones como pareja hacen o dejan de hacer felices a los demás, intentamos que nos hagan felices a nosotros o, como mínimo, a uno de los dos.