domingo, 24 de julio de 2011

De las dietas, madres y otras guerras

   si uno busca en internet las fases de la desintoxicación en casi todas comentan que debe suspenderse las relaciones familiares [...] reanudándose estás como mínimo en un plazo de quince días... ¡¡¡quince días!!! 


   quince días en los que nadie te dice eso de te parecerá mentira, ¡pero ya se te nota! (¿en dos días de dieta? lo que he reducido son las calorías, no las neuronas...), o esa frase tan geriátrica de ay dios! el niño se nos va a quedar en los huesos ¡tanta bobería!. son quince dulces días donde nadie te dirá que a menganito le fue genial la dieta del dr "punka" o la del dr "chatkins" o que con la dieta del repollo funlanita perdió (aquí les entra una especie de ictus facial) ¡treinta kilos!.... pero.... ¿qué es un repollo? y ¿se puede hacer sopa con eso?


  la realidad es que cuando uno se embarca en una dieta (con o sin repollo) aparecen de la nada miles de nutricionistas y endocrinos expertos dándote consejos variopintos y hasta pintorescos sobre como llevar de la mejor manera posible la tortura en si... claro que si lo piensas viene a ser el equivalente de los vejetes de las obras:¡a esa dieta le sobran carbohidratos! 


   ahora bien, de dietas te habla todo el mundo, pero ¿a cuántos conoces que vayan al médico de toda la vida a que les pongan a dieta? como máximo, el pobre hombre/mujer, cansado de mocos, hipertensiones y diabetes, te sacará una fotocopia remanida de la pirámide nutricional (¿por qué lo llamarán pirámide si es un triángulo?) y ahí tú te pones una lady gaga en tu vida y con tu poker-face le dices al fulano: okai ¿dónde van los repollos?


   según la última pirámide/triángulo nutricional publicada por la universidad de harvard, hay que distinguir entre cereales buenos y cereales malos, entre grasas buenas y grasas malas, etc, etc. lo curioso de todo esto es que según dicha publicación el arroz refinado es peor que el mcflurry con doble de caramelo, sin embargo el arroz integral te lo deberías comer como si fuera panacea universal.... pero si es el mismo arroz ¡pero con cascarita!


   los dietistas son como l@s adivin@s de las madrugadas catódicas de la tdt: ambos te prometen solucionarte la vida dándote esperanzas con un futuro en el que si cumples con sus mandamientos   la vida te dotará de una inmensa dicha, la diferencia estriba en que mientras que los segundos te prometen que si sacudes por la casa un manojo de berros aparecerá angelina pidiéndote matrimonio, los primeros te dicen que si te lo comes te transfiguras en brad pitt. al final lo que pierdes con el dietista no son kilos, sino dinero.


   lo curioso es que pese a levantarte con la boca pegajosa y tener peor color que el payaso que no se lavaba con micolor, mi vida estriba en torno a una libretita donde apunto cada alimento que cruza mis labios para ser consciente de la cantidad de comida que me entullo al día... claro que ¡vaya arma de doble filo! si veo que apunto poco al final del día me meto el atracón y si veo que a mitad del día ya no me da la hoja para seguir apuntando dejo de apuntar y esas calorías no cuentan ¡no están apuntadas!. sueño con el dulce momento en que la báscula me de un respiro y pueda coger la graciosa libretita, meterla en el inodoro y ver si tiene la capacidad de transcribir lo que he comido a lo largo del día.


   así que te pones a dieta, todo el mundo opina, tu madre confunde el síndrome de abstinencia gluco-dependiente con una depresión y tú tienes que apechugar con la dieta que has adoptado y las hijas que le van saliendo en forma de súper-sopa, pastillas de alcachofa, libro-milagro o demás consejos parentales que a lo único que te ayudan es a llenar un par de hojas de la libretita porque estar todo el día hablando de comida ¡da muchísima hambre!

4 comentarios:

  1. Caballero... tiene usted el don de la palabra...

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  2. muchas gracias yani!!! ya que estoy a dieta, voy a intentar sacar lo bueno de todo lo malo jejeje. nos vemos wapa!

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  3. Yo estoy a dieta ( mentira cochina porque alterno ensaladas y galletas) y me he apuntado al gimnasio ( y he ido unas cuantas veces y todo!) y he bajado 4 miseros kilos que recuperaré indudablemente en cuanto coja las vacaciones... que asco!

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  4. bufff, yo todavía no he pisado un gimnasio, pero estoy seguro de que me dará, por lo menos, para 20 0 30 entradas del blog cuando vaya!!!!
    P.D.: me gustó tu dieta de lechugas y galletas (no serán oreos, verdad? dime que no!)

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